La obsolescencia programada

¿Por qué los productos electrónicos duran cada vez menos?

Obsolescencia programada
¿Cómo es posible que en 1911 una bombilla de luz tuviera una duración certificada de 2.500 horas, y cien años después su vida útil se haya visto reducida a la mitad?

Obsolescencia programada

Conoce la bombilla que ilumina un local de bomberos en Livermore (California) desde 1901.

Pero en la vida real tenemos muchos más ejemplos, como por ejemplo baterías que se ‘mueren’ a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, electrodomésticos que dejan de funcionar al cabo de un tiempo… ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?

Las respuestas giran entorno al concepto de “obsolescencia programada“.

La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.

Su función es hacer pagar al consumidor dos o más veces por medio de productos degradables o, más paladinamente, “productos basura” o de necesaria y continua actualización que generen relaciones de adicción (en términos comerciales, “fidelización”, como en el caso del software) que redundan en beneficios económicos sensibles para empresas sin ética.

Obsolescencia programada

Los inicios de la obsolescencia programada.

El concepto de obsolescencia programada tomó fuerza en 1932. En un principio, su objetivo era obligar a las fábricas a producir bienes que se deterioraban fácilmente y, por consecuencia, tuvieran que ser sustituidos. De esta forma, se lograba aumentar la demanda.

En cierto momento existió una iniciativa de implementar la obsolescencia programada por medio de una ley, de forma que fuese una verdadera obligación de los fabricantes, pero esto nunca ocurrió. A pesar de ello, muchos empresarios aplicaron esta política de producción, especialmente en las bombillas.

Existen varios ejemplos de productos que, en un principio, se fabricaban de un material duradero y que, en la actualidad, no es así. Es el caso de las medias de las mujeres que, en un primer momento, duraban años. Cuando las ventas descendieron, sus fabricantes decidieron que les convenía fabricar un producto menos duradero.

Países pobres convertidos en vertederos.

La obsolescencia programada está generando actualmente, unos 50 millones de toneladas de desechos electrónicos por año (según la OCU), con habitantes que producen en promedio 3,5 kg de chatarra tecnológica por día. En Estados Unidos, por ejemplo, se generan 15 kg diariamente por cada habitante, y en Europa 20 kg.

Esto afecta a todos los seres que habitamos el planeta. Mientras los aparatos están en funcionamiento no presentan ningún tipo de riesgo, salvo el dióxido de carbono que puedan producir, pero al ser desechados en basurales comunes estos artefactos reaccionan con el agua y la materia orgánica liberando tóxicos al suelo y a las fuentes de aguas subterráneas.

Obsolescencia programada

Este problema está afectando sobretodo a Ghana y Nigeria,  que se han convertido en un vertedero para chatarra electrónica procedente de Europa y Norteamérica, considerado el mayor del mundo. La exportación de residuos electrónicos es ilegal en la Unión Europea, pero la Agencia de Protección Ambiental estadounidense lo clasifica como reciclaje legítimo.

Comprar, tirar, comprar.

Comprar, tirar, comprar es el título de un documental dirigido por Cosima Dannoritzer sobre obsolescencia programada, es decir, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo, y es sin duda un documental que todo el mundo debería ver para tomar un poco más de consciencia sobre este tema.

Es una coproducción de Article Z (Francia) y Media 3.14 (Barcelona), cofinanciada por varias televisiones: Arte (Francia), TVE y Televisió de Catalunya.

Podéis visualizar el documental a continuación.

Tiendas y tenderos en contra la obsolescencia programada.

En España se cuentan cerca de 500 comercios en adheridos y listados en la iniciativa Alargascencia, un directorio recopilado por la ONG Amigos de la Tierra que recoge aquellos negocios que se dedican principalmente a reparar y recuperar objetos.

En el mapa que han elaborado, se puede encontrar una miscelánea de tiendas donde arreglar pertenencias de todo tipo. Por ejemplo, Talleres del PC, un lugar que por fuera podría parecer un ultramarinos antiguo y que por dentro esconde una trastienda de estética bladerunneresca; TabaHack, un punto de encuentro en la madrileña Tabacalera de reciclaje de equipos calificados como obsoletos. Fotocasión, como insinúa su nombre, aloja, repara y vende cámaras antiguas. Y Recycled City Music, donde Flavio, aka DJ F, recibe colecciones particulares de vinilos de electrónica usados y las pone a la venta dando un nuevo significado ecológico al intercambio y compraventa de discos de toda la vida.

Y tú, ¿qué medidas crees que se deberían tomar al respecto? ¿Cómo terminar con la obsolescencia programada?

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